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Entrevista: Vanessa Benavides, la atleta que mira através del alma

febrero 23, 2009 · 14:20 | por Loanny Picado · Entrevista 

“Soy feliz así como soy, Dios me ha bendecido”, afirma Vanessa, una atleta con capacidad diferente, pero con altura, físico y resistencia en la pista

La velocidad de Vanessa Benavides llamó mucho la atención del entrenador Santos Treminio, quien la motivó para que practicara el atletismo. Foto de M. Lorío

Los vientos se agitaron con mucha fuerza un 6 de diciembre de 1992. Ese tormentoso ambiente anunció el nacimiento de Vanessa Benavides con un mensaje adicional, pero no de felicidad, sino de tristeza y resignación.

Vanessa era una inocente criatura, piel morena tersa, de largas piernas, pero sus ojos no distinguían los colores a la perfección. El negro y el blanco estaban más pronunciados que los demás. La diminuta bebé que nació ese diciembre tenía un desprendimiento severo en la retina, una enfermedad que deterioraría su visión al pasar los años, hasta perder la visión en su totalidad.

Benavides se crió en una familia de escasos recursos, era la hermana menor de tres. Por las calles del barrio San Judas se miraba una niña de mirada extraviada, pensativa, pero con muchas ganas de vivir. Su sonrisa era contagiante y conmovedora.

“El tener ceguera no me impidió tener una vida normal, siempre quise jugar y tener amigas como las demás niñas, mi familia me trató como a todos mis hermanos”, explica Benavides.

Y es que para esta joven no existen los complejos. Asistió a colegios regulares, pero a los 9 años, su enfermedad en la vista empeoró, impidiéndole ver en un 90 por ciento. Vanessa continuó sus estudios en el colegio Melania Morales, para personas con capacidades diferentes.

“Se me complicó mucho aprender a leer por el sistema Braille, es difícil, no me acostumbraba a utilizar este tipo de método, por eso me retrasé en los estudios, pero ya estoy a punto de entrar a la escuela secundaria”, explica Vanessa.

Junto a los estudios vinieron esas ganas insaciables de practicar algún deporte. A los 12 años sintió entre sus pies la suavidad del balón para nunca soltarlo, más que para marcar los goles.

Vanessa empezó a destacarse en el goalball, un tipo de futbol que se juega con ojos vendados y los jugadores se guían a través del “chischil” que está dentro del balón. Ella se dejaba llevar por la intuición de donde procedía el sonido del balón, luego con mucha minuciosidad se acercaba al área chica y su definición era letal.

“¡Gol!” Era la singular expresión de regocijo y gloria que Vanessa hacía en cada una de sus anotaciones. Su talento era notorio y no tardó en ser parte de la Selección Nacional Femenina para los Juegos Centroamericanos Paralímpicos . En el 2006, 2007 y 2008 se apoderó con la estatuilla de líder goleadora, produciendo 50 goles en los tres torneos.

Su velocidad llamó mucho la atención del entrenador Santos Treminio, quien la motivó para que practicara el atletismo. Altura, físico y resistencia era lo único que tenía Vanessa cuando pisó una pista.

Nuca pudo ver el color real de ella (de la pista), pero lo curioso es que sabe que es rojiza y cuando la lluvia cae adquiere un tono sangre. Entre las sombras que puede ver, acaricia la pista, la puede sentir en sus pies y guiada por su desarrollado sentido del tacto y oído, emprendió su camino en busca de la felicidad y más que mostrarle a las demás personas su capacidad, es probarse a ella misma que puede cruzar cualquier obstáculo en medio de las sombras.

¿Cómo es la vida de Vanessa?

Es normal, sólo que sin poder ver. Yo soy feliz así como soy, Dios me ha bendecido por llegar a ser lo que he logrado.

Te escucho resignada, ¿no te ponés a pensar qué cosas podrías hacer si lograras ver?

Sí, si pudiera ver haría mucho más cosas, pero Dios sabe porqué hace las cosas y si me mandó así al mundo es por un objetivo

¿Cuál creés que sea ese objetivo?

De que la vida se puede vivir aún cuando hay muchos obstáculos. Que por no poder ver me quedaré como una inútil, eso no. Que podemos trazarnos metas y cumplirlas. Llegar a la meta es difícil, pero se puede llegar, aún tengo mucho por hacer.

¿Qué te hace falta por hacer?

Quiero terminar mis estudios, estudiar una carrera universitaria. Siempre he soñado con ser fisioterapeuta.

¿Y eso por qué?

Me gustaría ayudar a niños con distintos problemas como el mío, por ejemplo.

Es un bonito gesto…

Más que un gesto, creo que es un deber que tenemos todos con este país. Debemos ayudar a los que necesitan y si me logro graduar de fisioterapeuta quiero darle más que una medicina, una esperanza de vida a mis pacientes.

Entre el blanco y negro

Mientras hacía la entrevista, Vanessa parecía estar observándome, como si pudiera ver quién era. Lo más extraño, y a la vez sorprendente, es su capacidad para ver de manera profunda a las personas. Las escucha con atención y luego con voz ingenua responde con mucha madurez, sabe cuales son las palabras correctas.

¿Qué podés ver ahora?

Sombras. No veo sus rostros, sólo las figuras de las personas.

¿Y recordás otros colores?

Todos quedaron grabados en mi memoria. El rojo, el negro, amarillo, azul, es como si los viera.

Por ejemplo, ¿ logras ver qué color es mi camisa?

Es blanca, y también parece que tiene un lápiz en su mano y una libreta también.

¿Te acordás de algún momento en especial?

Desde que perdí completamente la vista recuerdo siempre el colegio con las monjas en el Sor María Romero. Allí era muy alegre, recuerdo las risas, rostros , los juegos, era muy bonito, me gusta acordarme d e esa época.

¿No te has topado con gente que te discrimina?

Pues en el deporte no, ni tampoco en el colegio. A veces creo que la gente siente lástima y eso no me gusta porque somos como los demás jóvenes, es peor que lo desprecien, porque el hecho que no tengamos algunos la vista, o sean mudos o sordos, no quiere decir que somos inútiles, somos capaces de correr, saltar jugar, estudiar.

¿Te molesta que sientan lástima en vez de risa?

No me agrada ninguna de las dos cosas, ni la lástima, ni la burla. Sólo se pide respeto y que se nos trate igual que a los demás.

¿Qué sentís cuando alguien se burla de vos o sentís que te tiene lástima?

Muy mal, es como si fuésemos algún animal raro y no lo somos. Se deben dar cuenta que nosotros podemos hacer cualquier actividad, no somos anormales, sólo queremos ser incluidos, nada más.

¿Qué tanto apoyo has tenido?

De mucha gente, principalmente de mis padres, mi entrenador. Ellos son la razón por la que estoy de pie, los que me dan fuerza para superarme a mí misma.

Del goalball al atletismo, ¿cuál es la diferencia?

Pues en ambos es intuición, pero por ejemplo en el atletismo siempre corremos con un guía, para que no nos salgamos del carril donde jugamos, y eso en el goalball no lo podemos hacer, sólo nos guiamos por el sonido del chischil del balón.

¿Cómo sabés que llegaste a la meta?

Es muy raro, porque cuando estoy en plena competencia mi cuerpo se acelera y en ese momento de esfuerzo, escuchás a las personas que gritan tu nombre y te animan, ya sabrás con el tiempo que llegaste al final de la carrera. Es complicado explicarlo con palabras.

¿Cuál es tu meta real?

Seguir en el atletismo, pero sobre todo nunca perder la alegría por vivir y ser feliz.

Vanessa, una atleta de gran potencial

“La más grande satisfacción del hombre es alcanzar la meta que se había trazado, aún a costa de grandes sacrificios “, dijo el escritor Gualberto Alcántara Olalde.

Usualmente cuando no se llega a la meta, lo más cómodo es culpar a terceras personas para justificar el porqué no se pudo cumplir el objetivo, aún siendo individuos que físicamente están bien y no sufren de ninguna enfermedad.

Para Vanessa Benavides no existieron razones para decir “no puedo, no cumplí por culpa de…”. A sus 16 años ha logrado la satisfacción de llevar una vida tranquila, logrando éxitos deportivos, pero sobre todo el gusto de encontrarle un sentido a la vida, a pesar que sus facultades visuales son nulas.

¿Le importará no mirar como los jóvenes de su entorno? Vanessa es capaz de ver más allá de lo superficial, tiene una mirada más especial, la que muy pocas personas tienen: poder observar con el alma.

“Veo sus sombras, pero he aprendido a conocer a las personas de manera interna, su voces. La voz dice mucho de cómo es una persona”, afirma Benavides.

Increíblemente, esta atleta paralímpica empezó a practicar el atletismo hace sólo 2 años y desde sus primeras competencias ganaba los primeros lugares para destacarse. Actualmente es la Campeona Nacional y Centroamericana en carreras de 100 metros planos paralímpicos.

Según su entrenador, Santos Treminio, Vanessa tiene un potencial muy grande que puede llevarla a competir en carreras convencionales, objetivo que se han trazado Treminio y Benavides.

“Es un reto, pero creo que en tres años Vanessa estará lista para correr con personas convencionales, eso sería histórico y una gran motivación para ella y sus compañeros”, asegura Treminio.

¿Sentís que podés competir con las demás muchachas?

Para eso hay que trabajar mucho, pero creo que si he llegado hasta aquí puedo hacer más. Competir en torneos convencionales será un gran reto para mí.

¿Cómo has tomado este reto?

Con mucho ánimo, pero soy paciente, las cosas llegan a su tiempo y apenas comienzo.

¿Cómo analizás todo lo que has logrado hasta ahora?

En realidad sólo hago lo que me gusta, lo que me hace feliz . Desde que era pequeña me gustaba correr y los resultados son producto de esa alegría que me hace sentir el deporte. Lo demás viene por sí sólo y yo sólo me dedico mantener mi condición para no bajar el nivel.


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